Arrugas en el alma

Regresaba a casa, cuando tuve que compartir habitáculo con dos niñas, de edad prepúber, indefinida. Pero ambas, se veía claramente, con el único objetivo de aparentar tener cinco o diez años más. Contemplar esos gestos estudiados, falsos, grotescos, en esas caras tan infantiles me retrotrajo a mi lejana infancia, cuando conocía a más de una niña con semejantes ínfulas, mientras que yo, aún jugaba con mi adorada Barbie o acaso mantenía intacta y bajo llave a la desesperanza que acompaña, parásita, al ser adulto.¿Para qué tanto afán por crecer? 

Ya eres mayor, y te das cuenta que aún eres vulnerable, que los problemas son más difíciles de solventar y sobre todo, da vértigo pensar, que eres tú, y no papá y mamá quienes los va a enfrentar. 

Ser adulto, ser maduro, ser mayor… Es todo un fastidio. 

Saludos desde El Olimpo

Afrodita Repipi

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