Ines

Tiene 3 años, es la hija de unos muy buenos amigos y le extirparon el pasado miércoles 22 de octubre el tumor cerebral del que sus padres tuvieron noticia el día anterior. En la planta del hospital donde se encuentra hay 5 niños más con leucemia y otros 2 con tumores extirpados no sé muy bien de dónde, que ya me pareció preguntar demasiado.

Los padres de Ines están serenos, el padre me decía que aún no ha asumido cómo te cambia la vida de un día para otro, mientras hacía un gesto con la mano que figuraba hacer un buen tajo en tu alma. La madre, más práctica, me contó los planes a partir de este lunes que es cuando Ines recibe el alta después de su convalecencia en el hospital infantil, tras una operación de 7 horas.

Y lo que viene ahora son 9 meses de tratamiento. Me explicaron de qué iba pero yo andaba aturdida asumiendo todo lo que había pasado. Junto al dolor, que omito aquí relatar por innecesario, los padres deben desafiar una situación laboral que se torna en película de terror, el psicólogo de la madre le dará una baja laboral hasta diciembre, “ y ya veremos qué ocurre”, y el padre va a intentar conseguir 6 meses de ausencia en su empleo sin sueldo, claro. Pero entiende que lo más seguro es que le despidan, “aun así vamos a intentar llevar una vida normal” añadió. Y es que Ines además tiene un hermano de 8 años.

Como en esta vida todo es relativo, Ines debe considerarse afortunada por ser un bebé nacido en el primer mundo, perdón corrijo, en el primerísimo mundo. Sin embargo tanto lustre de nada le sirve a sus padres, ambos trabajadores de multinacionales, que a poco que resulten un “estorbo”, sus empleadores no tendrán remilgo alguno en reemplazar “obrero-madre-de-Ines” por “obrero-madre de-Enrique, Felipe, Juan, Javier…” (o mejor, “obrero-sin-hijos”). La ética de las empresas daría para otra protesta, así que aborto seguir por aquí.

Para una ciudad de ese primerísimo mundo de casi cuatrocientos mil habitantes, me pregunto, ¿supondría cuánto apoyar a familias como la de Ines, a los 5 niños con leucemia y a los otros 2 con tumores varios, de forma que su “única” preocupación fueran sus hijos?. Entiendo que una minucia en comparación con los presupuestos que deben manejar. Pero el caso es que este apoyo no existe. En algún momento el hilo de los intereses que une a la población con sus gobernantes se rompe, y cuando los que les votamos pedimos “ofréceme servicios de calidad útiles”, ellos traducen “constrúyeme un palacio de congresos con pistas de hielo e iluminación chachiguay”. Y yo no sé a vosotros, pero esto me irrita mucho, y hay veces que prefiero simplemente no oír las noticias, otros que me iría a la calle antorcha en mano, y otros en los que el aburguesamiento me domina, y me limito a votar al menos malo. Ninguna de estas opciones me convence, al contrario, me deprimen, entonces llega el momento en el que lees que países como Finlandia, no se chuchurren por cuidar de sus ciudadanos, y es el momento en el que lloro lágrimas de sangre, como una virgen loca.

 Saludos tristes desde El Olimpo

Afrodita Repipi

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3 thoughts on “Ines

  1. Vivir en el primerísimo mundo da asco alguna q otra vez…..lo mejor para Inés y su bonita familia, lo peor para los jefes de ambos. Increíblemente esto está en nuestro día a día, pero cuando es un pequeño o pequeña….las lágrimas se le derraman al más duro

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