Morituri te salutant*

Será que la cercanía  la muerte provoca el miedo a envejecer, será que al envejecer te traiciona el cuerpo y que tal y como vivimos, dándole más importancia al cuidado antiarrugas que al cultivo neuronal, se entiende que el llegar a viejito, es algo hasta desagradable, tal es la aprensión que se tiene a encanecer.

Tengo el gran defecto de explayarme más allá del tema que quiero tratar, que en este caso no es la vejez, sino la muerte. No es la cercanía de festividades religiosas las que me llevan a abordar este tema, simplemente coincide que mantuve una “casi conversación“ con un pariente olímpico, acerca de la muerte, y me extrañó su reacción, él que en general es tan sosegado, me cortó en seco cuando yo me quería extender sobre el tema.

Lejos de asustarme, la muerte me fascina desde siempre, no soy una persona tétrica, que conste, tan solo es que el más allá está lleno de interrogantes y estimula mi imaginación. Para empezar,  los expertos no sueltan prenda:  los espíritus, fantasmas y apariciones varias, se ponen los muy puñeteros todos de  acuerdo para decir ¡buuuh!, pero ni ¡mú!, acerca de cómo es aquello. Además, la muerte es probablemente de las pocas, si no la única realidad, que se llega a  definir, pero cuya acepción es pura especulación, porque si nadie ha estado, ni se sabe lo que es, cómo lo pueden describir.

La mayoría de mis amigos, lamento admitir, son unos descreídos, coinciden en que después de la vida ya no hay nada (baste decir que son unos aguafiestas). Con la mente preclara que me caracteriza, yo prefiero ser cauta, puede que sí, puede que no, e incluso puede que el más allá, nos depare una alegría y en realidad no sea  la condena a la que se nos supone estamos abocados desde el primer suspiro de vida.

 Humm…

 A la vida, que tantas veces es un martirio, se le dedican loores y alabanzas, la muerte en contraposición, la consideramos la madrastra fea de nuestra biografía. Lo único que sabemos de ella es que es un caminito que inevitablemente llegará y que hay que hacerlo solo. Quién no ha mirado el calendario alguna vez y ha pensado, “uno de estos días, será el de mi muerte”, y se aparta rápido el pensamiento de tan amarga sentencia, porque dejar a tus seres queridos es lo que más pesa, yo recomiendo en estos casos apelar al más puro egoísmo, ¡al estar muerto no te vas a enterar de nada!… ¿o sí?, ¿sabrá el que muere lo que ocurre con los que se quedan en vida?. Igual sí, igual te tienes que tragar las verdades del barquero, sin derecho a réplica, todo lo más tu “yo fantasma” puede tirar irritado un vaso de cristal en mitad de la noche (¡juás!), esto no compensa ver a tu mujer triste, recordando cuando mostraste indiferencia antes sus esfuerzos por hacerte feliz o a tu hijo sin recuerdos, porque no quedó en su corazón señal de una madre que se pasó su niñez estresada pensando en la hipoteca más que en detenerse cinco minutos mirándole a los ojos… Al final, no es miedo a la muerte, me parece a mí, sino a que te sorprenda sin tener tiempo de arreglar tu vida, sin hacer lo que es justo, sin preocuparte de lo que merece la pena, sin ser honesto, sin, en definitiva, disfrutarla en sus cosas simples.

 Y por si mi día es mañana, carraspeo mi garganta, pondré voz de falsete mientras ensayo mi saludo a la muerte: “hola, querida“.

 Saludos desde El Olimpo

 Afrodita Repipi

 

* Si está mal escrito, gracias afrodisíacas a quien me corrija.

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3 thoughts on “Morituri te salutant*

  1. El ser humano dicen q esta preparado para la muerte, pero no para envejecer…lo tenemos innato desde q nacemos q ese día llegara. Es cierto q se especula con el más allá….yo x mi parte doy este consejo, vive el día a día como sí cada uno fuera el último, nadie nos asegura q después de la muerte tengamos otra vida…..y eso q todas las religiones coinciden en lo mismo

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  2. Este tema fue tratado por el gran doctor House en uno de los episodios de la serie. Mientras que un paciente del clero defendía que hubiese algo más allá tras la muerte, House defendía la idea contraria. Y si algo caracteriza a House, es su afán por demostrar que lleva razón. Tanto es así, que se indujo un paro cardíaco que, técnicamente, significó su muerte, sabiendo (como es predecible en él) que lo encontrarían en el momento y circunstancias adecuadas para reanimarlo. ¿El resultado? Todos lo sabemos, no hace falta que nos induzcamos a la muerte pero… Si tienes mucha curiosidad, siempre puedes hacer un viaje de visita por anticipado.

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  3. Nunca he visto esa serie, así que no puedo opinar. Pero anticipar el tema, salvo que me encontrara en las mismas circunstancias que Brittany Maynard, dudo que me lo planteara. La vida depende de las circunstancias en un 15%, el resto es cosa tuya, de como te lo quieras plantear. Un saludo, querido.

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