COGITO ERGO SUM

Tranquilidad en las masas que el uso del latín para el título viene solo a modo de entrada chic, tampoco trato de hacerle un feo a la denostada lengua materna del amigo Descartes. Es que si realmente hablamos de denostar, la propia frase ha quedado machacadita hoy en día a modo de “existo, y a pensar que le den butifarra”.

Todo un señor gabacho.Oh là là!

Todo un señor gabacho. Oh là là!

Son muchas, muchas, muchas  veces las que una entra en discusiones fútiles en defensa de unos mínimos niveles de raciocinio y si me lo permitís, buen gusto, que al final me demuestra la experiencia que van cogidos de la mano. Sucede que lees barbaridades no ya solo desde el punto de vista lingüístico, sino desde la propia semántica, preguntas, reclamas o corriges con toda la sencillez de la que una es capaz y hete aquí  que aparecen las hordas violentas y  ofendidas, que en el colmo del disparate, te responden  saliéndose por los cerros de la maravillosa Úbeda, porque ni  siquiera son capaces de entender que tus pretensiones no eran guerreras, sino didácticas.

Descartes se enfrentó en su tiempo a una sociedad marcada por el escepticismo de quien tenía la suerte de haber llegado a tener entendederas, pero nada supo de aquella mayoría a las que las escasas posibilidades y la forzada supervivencia obligó a permanecer analfabeta, entiendo que de haberlo hecho hubiera modificado su conclusión racional tal que así, “pienso, luego tonto el último “. Pero ya no estamos en el siglo XVII, no me produce ninguna compasión quien se empeña en darle patadas al diccionario, quien lee y no comprende, quien palmea al ignorante y censura al que conoce. Entiendo que la prioridad en la vida pasa primero por defender unos mínimos que te permitan subsistir,  vencida esta etapa,  tenemos la obligación de superarnos, porque de eso trata la evolución. Contamos más que nunca con los medios para hacer del conocimiento una premisa esencial en nuestro día a día, para vivir con unos más que aceptables estándares de inteligencia, para repudiar al que se empecina en la superstición y la ignorancia.

Así que yo, pienso, luego existo. Me doy cuenta que estoy viva porque no solo puedo, sino porque sé pensar. Pienso, cuando admito con humildad que no sé algo y busco respuesta. Pienso, cuando la curiosidad me mueve a investigar , aunque no sea lo que la cargante sociedad espera de mi.

Haré trizas al filósofo una vez más: No pienso, luego no existo.

Triste conclusión.

Saludos desde El Olimpo

Afrodita Repipi

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2 thoughts on “COGITO ERGO SUM

  1. La negación de la tesis no siempre conduce a la negación de la conclusión, pero en tu inferencia se observa el matiz intencionado con el que lo dices y me parece de muy acertado razonamiento. No solo has destrozado, simbólicamente, a René sino que del mismo plumazo te has cargado toda la teoría sobre la que se cimientan los procesos lógico-matemáticos. Si Boole levantara la cabeza entraría en litigio contigo. Enhorabuena

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